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miércoles, 28 de mayo de 2025

Método de Faber & Mazlish: Cómo hablar para que los adolescentes le escuchen y cómo escuchar para que los adolescentes le hablen

        El otro día mismo, le enseñaba un reel a mi "peke" (que ya está a punto de meterse de pleno en esa etapa) donde el neurocientífico David Bueno, hacia un paralelismo que decía algo así: " El gen que tienen muchos de los insectos que sufren un metamorfosis es el mismo gen que tienen -tenemos- los niños y las niñas para transformarnos en adultos".  Con esa frase lo entendí todo, de ahí que sea una etapa de CAPULLOS pero la fase crisálida, también marca el momento de transformación de pasar de larva a mariposa, pero mientras tanto somos un capullo (según diccionario "ser un capullo" correspondería con aquella persona estúpida y molesta, y no me vais a negar que por esa fase pasamos un poquito todas las personas, en más o menos proporción, donde pueden darse situaciones que parecen -parecemos- molestos por todo o donde se pueden hacer las mayores estupideces de tu vida).

        Por otro lado, Rafa Guerrero un psicólogo que os recomiendo encarecidamente, decía que: "El cerebro de un adolescente es como un teléfono móvil donde se está actualizando el sistema. En ese momento durante la actualización, no podemos hacer uso de ninguna aplicación y sí es un fastidio, pero pasado ese periodo el cerebro es mucho más potente y está más adaptado".

        En esta etapa, se producen muchos cambios a nivel físico y cognitivo (cambios hormonales, cuerpos adultos, , etc), emocional (inseguridad, ansiedad, apatía, etc.), relaciones sociales (las amistades forman parte de una gran parcela y sentirse aceptado es un gran peso, que a veces conlleva hacer grandes estupideces), espiritual (búsqueda de la identidad, dando lugar a las primeras crisis de identidad donde empieza a darse un gran replanteamiento de la persona; ¿Quién soy yo?).

      Una vez contextualizados, me gustaría compartir esta entrada que pretende recoger tips del libro de Faber & Mazlish con la intención de tener ciertas herramientas para poder gestionar esta etapa adolescencia y que nos pueden ayudar a desarrollar esa fluidez comunicativa que será esencial para afrontar esta compleja etapa.

       


Las autoras Faber &Mazlish secunda la idea de que "Se aprende de lo que se experimenta". Es decir, que en la educación de nuestros hijos e hijas es un continuo ensayo-error. No existe la varita mágica ni un método infalible. La paciencia y  la comprensión pueden ser dos grandes acciones aliadas para sobre llevar esta etapa. Y cada día, puede ser una oportunidad para demostrar que la comunicación es la mejor vía para resolver los conflictos. Nuestros hijos e hijas son nuestro mejor presente, lo que transmitamos en casa será la semilla para el mundo futuro. 




Puntos a tener en cuenta en la comunicación entre padres/madres y hijos e hijas:

  • Abordar los sentimientos. Ante cualquier situación comunicativa, en lugar de desoír los sentimientos del adolescente y darle consejos, se puede optar por:
    • Hay momentos que no podemos aliviar ciertas sensaciones que viven nuestros hijos e hijas, ni tampoco podemos protegerlos de todos los peligros, pero lo que si podemos hacer es no invalidar sus sentimientos por eso verbalizar los sentimientos y los pensamientos, puede ayudar para que los adolescentes puedan afrontar mejor la realidad y puedan reaccionar. 
    • Reconocer los sentimientos con palabras o interjecciones (Oh! Vaya! Caramba! Claro! Ya veo!), a veces los padres o madres tendemos a soltar el rollo o le decimos que tenemos que hacer. Esa actitud no favorece la resolución de problemas por uno mismo, a veces utilizando palabras parcas y empáticas, nuestros hijos pueden sentirse comprendidos y pueden centrarse en lo que tienen que hacer. 
    • Conceder con la fantasía lo que en realidad no puede darse. Ante según que situaciones exagerar o dar una respuesta que pueda romper con lo esperado y puede facilitar la aceptación de la situación.
    • En vez de ir en contra del propio criterio y evitar conflictos, muchos padres y madres tienden a dejar su criterio y ceder sin más, pero cuando aceptamos los sentimientos, empatizando con su sentir podemos redirigir la actitud manteniendo los limites marcados.  
  • Lograr la cooperación, en vez de dar ordenes directas se puede:
    • Describir el problema.
    • Describir los sentimientos personales
    • Proporcionar información.
    • Ofrecer una opción 
    • Decirlo con una sola palabra
    • Expresar valores o expectativas propios
    • Hacer algo inesperado
    • Ponerlo por escrito
  • Alternativas al castigo:
    • Comunicar los sentimientos
    • Comunicar las expectativas
    • Ofrecer alternativas
    • Enseñar a corregirse
    • Actuar
  • Soluciones consensuadas, a partir de seguir los siguientes pasos:
    • Dejar que el adolescente exponga su punto de vista.
    • Exponer el punto de vista propio.
    • Invitar al adolescente a buscar soluciones consensuadas.
    • Anotar todas las ideas sin enjuiciarlas.
    • Revisar la lista y decidir qué ideas son factibles.
  • Elogio, en lugar de valorar esto está bien (o mal):
    • Describe la acción realizada por la persona a la que quieres elogiar.
    • Describe lo que sientes, agradeciendo el gesto que esa persona ha hecho por ti.
  • Enojo, en lugar de acusar o insultar
    • Expresa lo que sientes
    • Expresa expectativas y /o deseos
  • Para hablar de cualquier tema controvertido (sexo, drogas, etc) no hemos de buscar momentos para soltar el rollo, sino que se ha de aprovechar cualquier pequeña ocasión para hablar de ello:
    • Si escuchamos una noticia a través de los medios de comunicación o las redes sociales. 
    • A través de la música y análisis de sus letras.
    • Visualizando una película donde una escena de pie a esa conversación. 
    • Lectura de alguna novela o articulo que trate el tema que queremos abordar.
    Todas esas situaciones pueden aprovecharse para dialogar y sirven de excusa para sacar un tema en concreto. 

A modo de resumen, diremos que los principios básicos de la comunicación serían:
  • Los sentimientos cuentan, los nuestros y los de todas las personas que se encuentran en el contexto o situación de conflicto.
  • La cortesía cuenta, toda emoción puede expresarse sin insultos a faltas de respeto.
  • Las palabras cuentan, es decir según como las utilicemos estas pueden provocar resentimientos o una conciliación.
  • El castigo no tiene cabida en una relación basada en la comprensión. Toda persona está en continuo aprendizaje y cometer errores formar parte de ello. Serán los limites los que nos ayuden a afrontar las situaciones y así poder corregir ciertas actitudes. 
  • Las diferencias pueden enriquecer, no hay problema insoluble siempre habrá alguna opción que mejore la situación pero se requiere escucha respetuosa, creatividad y perseverancia. 
  • Todos necesitamos sentirnos valorados, por lo que somos y podemos ser.

Y hasta aquí la entrada sobre la comunicación familias con adolescentes. Un apapachito grande...


Bibliografía:

* Faber, A. y Mazlish E. () Cómo hablar para que los adolescentes le escuchen y cómo escuchar para que los adolescentes le hablen. Medici. 

domingo, 25 de mayo de 2025

Adolescencia una etapa para aprender hacer equipo

A D O L E S C E N C I A esa etapa tan particular por la cual toda persona ha de transitar para pasar de ser un infante a un adulto. Y, ¿sabéis qué? El papel de las familias será clave para que el desarrollo sea óptimo, es una etapa para aprender hacer equipo y definir la identidad de esa persona que un día vino a través de ti y emprende su camino hacia el SER. 

Así pues, me gustaría empezar con el siguiente poema que hace tomar conciencia de qué tendrían que ser los hijos e hijas para las madres y los padres...y darnos cuentas de que:

 TUS HIJOS NO SON TUS HIJOS 

Kahlil Gibran


Tus hijos no son tus hijos

son hijos e hijas de la vida

deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino  través  de ti.

Puedes darles tu amor,

pero no tus pensamientos, pues,

ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,

pero no sus almas, porque ellas,

viven en la casa del mañana,

que no puedes visitar

ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,

pero no procures hacerlos semejantes a ti

porque la vida no retrocede,

ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos

como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinación

en tu mano de arquero 

sea para la felicidad.


Tal como se recoge en el poema de Kahlíl Gibran, los padres y madres somos el arco y nuestros hijos e hijas, la flecha y nosotros tenemos entre manos la capacidad para que ellos puedan salir con la fuerza necesaria para enfrentarse a la vida. Como todo, podremos equivocarnos en nuestras decisiones pero rectificar es de sabios y además, es un acto de amor ser capaces de rectificar el daño o aprender del error.

Además, una característica propia de la etapa adolescente es romper con las normas establecidas y de ninguna manera, los hijos e hijas vienen a cumplir las expectativas de su familia, sino a vivir su propia vida.

La adolescencia puede compararse como un juego en equipo, que se puede dividir en tres fases:

Fase 1: Inicio del juego, se inicia el juego, o la etapa adolescente, pero como todo existen; estrategias, reglas y formas de juego, que por supuesto hay que entrenar para así conseguir tener recursos y habilidades para afrontar las diferentes situaciones que tendremos que ir afrontando día a día. Pero, para poder jugar hay que entrenar y eso significa enseñárselas.

La adolescencia es una etapa que se encuentran en un proceso de aprendizaje constante, donde las personas dejan de ser niños o niñas para caminar hacia la adultez, por lo tanto dejan de de ser lo que eran para ser, creando una nueva identidad.


Fase 2: Construcción del juego, a nivel cerebral se crean nuevas rutas neuronales. Y los adolescentes requieren de otras maneras para comunicarse con ellos, por ejemplo necesitan una voz diferente por parte de los progenitores, un voz exquisita o de postín como dice Carmina Benamunt, que los acompañe en este proceso.

Y para eso hemos de ser capaces de elevar nuestro campo de conciencia significa tomar perspectiva de la situación y empezar hacer las cosas desde otro punto de vista. No es lo mismo mirar una situación desde dentro que tomando distancia de ella misma. Además, todas las personas damos respuesta a algo en función de como nos han enseñado, pero si queremos respuestas diferentes tendremos que actuar de manera diferente, dando luz -tomar conciencia- a aspectos que no habíamos tenido en cuenta o que se iluminan desde otra campo de visión. Es decir, tomar conciencia para llegar a nuestro subconsciente y empezar a actuar desde otro punto, más productivo. Además, si tú empiezas a ofrecer un modelo exquisito o coherente a la realidad, verás que tus hijos e hijas también empezarán a reproducirlo, aprendemos por imitación.

En este caso, la autoestima juega un papel crucial puesto que cuando una persona da su mejor versión es que a nivel de autoestima está bien, y si no puedes dar tu mejor versión es que tu autoestima no está en las mejores condiciones.

Por lo tanto, ya no sirve tratarlo como niños o niñas, pues se encuentran en otra etapa. Esta voz ha de basarse en el respeto y el amor, y no hace falta grandes dosis pero aquella que se dé que sea de calidad, donde el amor, el respeto y los valores creen ese sostén o impulso (arco) para que nuestros hijos (flechas) puedan crecer.


Fase 3: Finalizar el juego, todo juego colectivo implica jugar en equipo, donde todo el grupo requiere de todos para podernos elevar al triunfo. Para todo buen líder, se requiere el apoyo de un equipo, una sola persona no será capaz de llegar tan lejos. Por eso, en esta etapa la familia ha de funcionar como un equipo donde los progenitores han de hacer buenos pases o saber hacia donde apuntar, siguiendo con la metáfora del arco y la flecha, para acompañar al adolescente en su proceso de vida.

Estos pases se refieren por ejemplo al factor comunicativo, donde se incluye la comunicación no verbal, el respeto y emanar una energía donde se transmita lo que quieres comunicar a la persona con Amor y no por imposición. Esto significa que mi pase como madre o padre, va hacer mejor persona a mi compañero (mi hijo) evitando las criticas, juicios o recriminaciones que nos llevan a situaciones sin salida y creando un modelo de respuesta por parte de nuestros hijos/as que no ayudara en esta etapa.

Dice Jim Rohn, que “Eres el promedio de las cinco personas que te rodean” de ahí que valga la pena rodearse de personas que:

  • te inspiren a convertirte en la mejor versión de ti

  • te motiven a seguir creciendo

  • te inyecten su energía positiva en tu vida

  • te apoyen en los proyectos

  • celebren tus éxitos y te animen en tus fracasos

  • te hablen de ideas y no de gente

De alguna manera hemos de ser eso para nuestros hijos e hijas adolescentes. 

La adolescencia es una etapa que coincide con el proceso de crecimiento, de buscar la independencia y caminar hacia nuestra identidad como personas para enfrentarse a la vida adulta. Pero como todo proceso requiere su tiempo. El proceso de adolescencia suele dividirse en tres partes:
  • la temprana que va de los 10 a los 13 años.
  • la media que va de los 14 a los 16 años.
  • la tardía o prolongada que va de los 17 a los 21 o más años. 
Además, hay que tener en cuenta y gracias a los últimos estudios que se están haciendo a nivel de neurociencia, durante la adolescencia, el cerebro de nuestros hijos e hijas van a sufrir unos ajustes a nivel neuronal, donde se van a crear nuevas conexiones neuronales dando lugar a una transformación tanto a nivel de conducta, reacciones emocionales, aprendizaje, descubrimientos y experiencias, que van hacer madurar todas las áreas a nivel cerebral, siendo la corteza prefrontal (lugar donde se toman las decisiones, control de impulsos, se establecen los juicios, se encuentra el razonamiento, la personalidad y la cognición social) siendo la parte última que sufra el cambio, de ahí que los adolescentes cometan imprudencias, tengan conductas rebeldes y sean inmaduros. 

David Bueno, comenta que el mismo gen que tienen aquellos animales, como la mariposa, que sufren una metamorfosis por la cual empiezan siendo un gusano, pasando por crisálida hasta convertirse en un insecto alado...  Ese mismo gen es compartido por las personas que entran en la adolescencia (etapa crisálida o capullo😅). Por lo tanto, podríamos decir que es una época donde se crean las mayores modificaciones cerebrales para la maduración de la persona. 

Nuestros jóvenes durante es etapa:
  1. Sufren cambios físicos, emocionales y cognitivos. Donde las hormonas juegan un papel crucial y sus sistema neurológico está en plena evolución. Son como una montaña rusa emocional donde pasan de la motivación, la alegría a un estado de apatía, mal humor o tristeza. 
  2. Es el momento, que toca separarse de la figura materna o paterna para convertirse en un ser independiente. Estudios recientes comentan que hasta la voz materna y paterna que hasta ahora les servía de guía puede convertirse en un aspecto que pueden dejar de escuchar. 
  3. Se establecen nuevos patrones de relación. Donde buscan la pertenencia a un grupo de iguales y eso significa separarse de lo conocido hasta ahora. 
  4. Y se han de acomodar a un nuevo entorno social.
  5. Coindice con el disfrute y descubrimiento de la vida amorosa y sexual.
De ahí, que los padres y madres tengamos que aprender a establecer patrones comunicativos diferentes a los que hemos llevado a cabo hasta ahora. Teniendo en cuenta aspectos como:

  1. Ya no es un niño o niña, y nuestro papel como padres y madres ha de ser de constante adaptación sin perder de vista hacia donde vamos. Nos convertimos en unos acompañantes del camino que han de transitar, donde abra limites pero también acuerdos y respeto tanto a nivel de sus tiempos, sus opiniones o sus ideas que no serán erróneas sino que forman parte del proceso de aprendizaje. 
  2. No está en la edad del pavo, trátalo con respeto al tiempo que está viviendo. Los años de experiencia sacan cierta ventaja, puesto que los padres y madres ya hemos transitado por ahí, y nuestros hijos e hijas han de pasar por ahí para convertirse en adultos.  
  3. Hacerles saber que los queremos a pesar de sus notas, es decir que los aceptamos tal y como son. 
  4. Hacer un paso atrás y rebuscar en nuestra adolescencia, es decir, si somos capaces de comprender como nos sentimos en aquella época y conectamos con nuestro/a adolescente, tomando conciencia de qué parte nos sirvió y qué nos hirió, si somos capaces de entenderlo y sanarlo estaremos más receptivos a las necesidades de nuestros adolescentes, y los entenderemos mejor. 
  5. Somos espirituales y en todos nosotros habita un SER único, que tan solo por eso ya nos hace especiales. De ahí la importancia de como nos hablamos a nosotros mismos donde el afecto, amor, cuidado y respeto será necesario para crecer. 
  6. La importancia del espejo. Las personas tienden a reflejarnos aspectos del carácter o actitudes con las que no has hecho las paces, es decir nos reflejan cosas que no nos gustan de nosotros mismos. Y nuestros hijos e hijas adolescentes, son claves en el proceso. Mantener un dialogo donde se aúne lo que sientes con lo que piensas favorecerá la comunicación donde mostrar la vulnerabilidad no será una debilidad sino a mostrar tu parte más amorosa.
  7. Tener una capacidad adaptativa a las circunstancias que se van creando. Los padres y madres, aunque no siempre lo percibamos en esta etapa de adolescencia, vamos a seguir siendo pilares para nuestros hijos e hijas. Anticiparles o informarles sobre lo que van a ir sintiendo tanto a nivel físico, emocional o cognitivo será clave para tranquilizarles y que los cuidados de su cuerpo serán clave para su desarrollo. Acepta su belleza tanto interior como exterior. 
  8. Tender a prever o anticipar nos puede ayudar a evitar males mayores. Es lo que se llama mantener conversaciones incomodas tratando temas que quizás en otra época resultaron tabú, pero que si eres capaz de tratarlos con cierta naturalidad tu hijo e hija, puede recorrer a ti para que les puedas acompañar y conocer, y no tengan que ir a buscarlo a otras fuentes menos seguras (relaciones saludables, sexo, placer, consentimiento, seguridad, alcohol, drogas, autoestima, etc). Empezar a través de libros, noticias, películas, etc. pueden ser recursos para iniciar estas conversaciones. Recuerda tener información sobre algo variará en la toma de decisión sobre cualquier aspecto de tu vida. Creación de espacios asamblearios en la familia puede ser clave tanto para conversaciones informativas sobre esos temas como acordar limites, pactos... pero siempre basados en el respeto mutuo y amoroso.
  9. Mantener un feedback positivo. Tal como hemos comentado la etapa adolescencia es un proceso que se encamina hacia la adultez, aún no están maduros de ahí la importancia de acompañar. Su zona frontal cerebral inmadura puede condicionarles tanto en sus decisiones como es sus actos por eso será importante devolver ese feedback constante para ayudarles a madurar, recuerda que no es inmediato todo requiere de su tiempo. 
  10. Nuestros adolescentes necesitan cierta libertad sabiendo que estamos a su lado. Es importante que les brines apoyo, consideración y respeto. Es decir, necesitan saber que estás ahí pero les has de dejar que descubran el mundo por ellos mismos. Y ofrecerles la información o acompañamiento más adecuado para transitar de niño o niña a adulto o adulta. Conocer lo que les interesa de su entorno te ayudar a conocerlos un poquito más a ellos, y seguramente va a ser muy diferente a lo que ti te guste. Los límites seguirán estando presente, porque si lo piensas vivimos en un mundo donde se requiere de esos límites para una convivencia sana entre todos los miembros de una sociedad. Será importante encontrar un punto intermedio entre la imposición y la libertad plena. Un espacio donde pueda Acordarse (palabra que proviene del latín ACORDARE que significa unir corazones) y se marquen unas normas de convivencia, respeto mutuo y amor sean la base para seguir construyéndose como personas que forman parte de una tribu -su familia-. 
Recomendaciones de personas que podéis encontrar en las redes sociales donde tratan temas en torno a la adolescencia David Bueno, Carmina Bernamunt y Diana Al Azem. 

Un apapachito grande para todos, sobre todo a aquellos papás y mamás que se encuentran lidiando con esta etapa de crisálida... conocida como A D O L E S C E N C I A.



viernes, 18 de octubre de 2024

La magia de leer

Esta semana acabé un libro que me llamó mucho la atención cuando revolviendo por los estantes de la biblioteca me crucé con él. Se titula "La màgia de llegir" de José Antonio Marina y María de la Valgoma.

De alguna manera, muestran como a través de ciertas pociones o tips podemos animar a nuestros hijos e hijas o alumnado a interesarse por la lectura. 

Aquí os dejo unos ingredientes para esas pócimas que seguro, si no desfallecéis en el intento, os sale un hechizo perpetuo, creando un hábito muy enriquecedor de por vida.

Primer ingrediente: Contagiar entusiasmo por la lectura. Los adultos hemos de ser capaces de transmitir y motivar a los niños y las niñas por la acción de leer, que no tiene nada que ver ni puede competir con la TV o los juegos interactivos. Cuando hablamos con pasión de aquello que amamos, esa sensación puede ser captada y ser motivo para aplicarlo a uno mismo. Conversar sobre libros y hacer crítica constructiva de los mismos puede ser un aliciente para que los niños y niñas quieran formar parte de ese mundo.

Segundo ingrediente: Ser modelo activo a imitar. Es decir, las personas y concretamente los niños y niñas,  tiene tendencia a imitar a sus seres queridos, a las personas que admiran o quieran ser aceptados por su grupo de referencia.  Que te vean leer será clave para que se inicien en la lectura. 

Tercer ingrediente: Enfatizar y reconocer las buenas acciones de la lectura y del propio lector. No soy partidaria de los castigos y con eso conlleva, según la psicología positiva, no premiar...Pero, se ha de considerar que cuando alguien te enfatiza o reconoce tu esfuerzo y cree en lo que haces es un gran estimulo para seguir, Así que no creo que haya que castigar sin tele si no te lees el libro pero tampoco dar un chupa-chup si te acabas el libro. En cambio, la TV puede convertirse en una aliada para iniciar la lectura a partir de aquello que vemos que le interesa en imagen y ampliarlo a través de la lectura y por supuesto, reconocer el esfuerzo o acompañar en la lectura será clave o un aliciente para crear el hábito sobre todo al inicio. La lectura tiene que ser un espacio o acción donde en si misma ha de convertirse en un premio, en una actividad divertida, emocionante, cordial y tranquilizadora. 

Cuarto ingrediente: Crear hábito.  Cuando creamos hábitos educamos las aficiones o grandes provocadores de deseos. Pero para eso tenemos que dar tiempo a los procesos educativos y será a través de los hábitos donde estos se irán dando. Así pues establecer rutinas y hábitos será clave para ayudar a los niños y niñas a desarrollar tanto aprendizajes como aficiones. 

Quinto ingrediente: Cambiar sistemas de creencias ofreciendo diferentes tipologias de lectura. Leer se aprende leyendo y leer también nos ayuda a ver otras maneras de ser o estar. La lectura será la única manera de activar e animar a realizarla dando lugar a espacios que la promuevan y eliminando prejuicios que van en contra de la misma. Cada persona es un mundo y cada lector tiene sus gustos de ahí la importancia de ofrecer diferentes tipologías y temáticas desde que son bien pequeños, respetando sus intereses y procesos evolutivos, para que puedan ir conociéndolas y seleccionando aquello que les gusta y disfruten de ello, que muchas veces será diferente a nuestros propios gustos. 

Sexto ingrediente: Aplanar el camino, respetar los tiempos y...Paciencia. Cuando el hábito se ha creado y se ha dado el conocimiento adecuado será mucho más sencillo que se dé la acción. Aprender a leer es un sistema muy complejo, donde se ha de tener en cuenta muchos factores...Así que promover esos factores y conocer el hábito lector de nuestros pequeños será esencial para acompañarlos en el proceso lector. Por otro lado, dar tiempo y ser pacientes será esencial porque el ritmo, para el adquirir el proceso lector, es diferente para cada persona. 

Séptimo ingrediente: Presentar contextos variados donde la lectura esté presente. Es decir, conocer la biblioteca de su escuela, del barrio, de otras ciudades...Visitar librerías de primera y segunda mano, formar parte de un grupo de lectura, intercambiar libros con amigos y familiares o favorecer espacios donde haya libros que complementen otras actividades (por ejemplo en salas de espera, restaurantes, bares-cafeterías, etc.). 

Ingrediente extra: Cualquier momento es bueno para incorporar la lectura en voz alta. En este caso este tip va referido a la docencia y de cara a los adolescentes, donde se les deja de leer. Estos autores defienden que es un error, porque la acción de leer si lo miramos en perspectiva es bastante nueva, puesto que el analfabetismo ha sido una constante y han sido muy pocos los que tenían el poder de leer, los conocimientos se han ido transmitiendo de generación en generación a través del lenguaje oral, dejando el escrito para ciertas clases sociales o personas que han querido manipular al pueblo. Así encoframos la iglesia o personajes como Hitler, que fueron capaces de elaborar listados de libros prohibidos o incluso quemarlos para que la población no tuviera acceso a los mismos. Así que familias y docentes (sean de la especialidad que sean incorporen la lectura en voz alta de libros narrativos, de aventuras, de historia, de ficción, de investigación, de poesía, de ciencia, de espiritualidad, de biografía, etc...según su especialidad, no teman a ampliar el gran legado a sus discípulos y siembren en ellos la semilla de la curiosidad y el conocimiento). 

Espero que estos tips o ingredientes os sirvan para poder acompañar a vuestros pequeños y no tan pequeños, en la adquisición de la Magia de Leer. 

Os apapacho a todas las personitas que os pasáis por este blog, espero que os enriquezca, mínimo como a mi crearlo. 

viernes, 5 de abril de 2019

Reflexiones XIX: Carta a un adolescente


Hoy mi entrada va dirigida a una etapa muy especial: La adolescencia por donde muchos hemos pasado y otros vuelven a pasar pero con un cambio de rol, no como hijos sino como padres.
Podríamos decir que en la primera infancia el niño está ligado a la madre de manera simbiótica y no consigue distinguirse de ella. A partir del tercer año de vida, se percibe un cambio donde hay una identificación del niñ@ respecto a su padre y madre. En la pubertad, se da un paso más donde el individuo se distancia de su familia de origen, para ligarse al grupo de iguales, transformándose en su familia de referencia.
La adolescencia es una etapa única que cada uno vivirá de manera diferente a otro pues el contexto variará igual que las circunstancias del momento. 
A mí todavía no me ha llegado el momento como madre, pero tengo amig@s y conocid@s que están en ello y hoy quiero recomendar un libro "Cartas a un adolescente" de Vittorino Andreoli y me gustaría dejar algunas ideas que me gustaría compartir del libro y que quizás os puedan ayudar -y a mí también en un futuro-.

Lo escribe en primera persona...y empieza el libro: Es bueno que te diga de inmediato que soy viejo... Está claro que la vejez da una mirada con cierta perspectiva de la vida, mientras que la juventud se lo come todo la vejez intentá digerir todo lo que pasa y los cambios a los que día a día la sociedad nos exige... Pero como todo en la vida tiene un pro y un contra, a más de uno le gustaría con lo que sabe ahora volver a la adolescencia, pero no! Cada tiempo está destinado a un aprendizaje, así que calma y buena letra...
Vamos allá:


La organización de nuestro cerebro

Está claro que parte de nuestro cerebro está organizado de manera definitiva, donde se han establecido mecanismos de defensa para nuestra supervivencia como seres humanos. Nuestro cerebro actual tiene la capacidad de responder a los peligros que a lo largo de los años de evolución hemos ido encontrando, dando lugar a la estructura actual (si os interesa, os recomiendo que veáis otras entradas en la etiqueta de neurociencia que se especifica un poco más el funcionamiento de éste).
Pero, también sabemos que no todo el cerebro es fijo, hay áreas plásticas que a lo largo de toda la vida van cambiando, las experiencias y el ambiente que rodee al individuo serán claves. Por lo tanto estamos en constante aprendizaje, y sabes la frase el "AMOR mueve montañas" pues es totalmente cierta, a través de éste puedes cambiarlo todo, en el libro se recoge la siguiente frase que me encanta:

"Aprender significa cambiar y 
aprender quiere decir modificar nuestra manera de comportarnos."
Cuando realmente AMAS algo puedes aprender de ello constantemente. 

De aquí la importancia de cuidar nuestro cerebro y protegerlo, es el jefe y encargado de gestionar nuestra supervivencia y nuestro aprendizaje diario, así que hemos de cuidarlo, por ejemplo con cascos para evitar golpes y nutriéndolo sin tóxicos. 
Al cerebro se ligan los sentimientos, que de alguna manera dan color a lo que hacemos y expresamos, normalmente todo lo que hacemos está movido por algo.


La comunicación entre generaciones

Dos generaciones no pueden compartir los mismo esquemas existenciales o los gustos impuestos por las modas de los tiempos, pero la discrepancia no puede de ningún modo alterar el vínculo amoroso entre padres e hijos.
Esta distancia y los posibles conflictos generacionales que se den es algo que forma parte del aprendizaje, pero no deben hacer mella en el vínculo afectivo. De algún modo, podríamos aplicar la frase: "Hagas lo que hagas yo estaré aquí porque te quiero"
Será importante llegar a acuerdos, pactos...donde se respecten todos los individuos evitando las imposiciones que rompan vínculos. 
Tiene que haber autoridad, esta no se adquiere se aprende y este concepto se entiende como coherencia, presencia, carisma, credibilidad, habilidad profesional y que aporte beneficios a todos los miembros de la familia. No confundir con autoritarismo. Muchos padres carecen de autoridad y es entonces cuando surge el autoritarismo. Educar, significa sacar y no imponer! Es más los hijos aprenden de los padres pero los padres también aprendemos de nuestros hijos. Conocer las necesidades del otro y ayudarlo, compartiendo espacio y tiempo, y no hay lugares o tiempos inoportunos, todo se da cuando se ha de dar. Habéis probado a pedirle consejo a un niño o adolescente sobre algún tema, más de una vez os dejarían sorprendidos, os invito a probarlo! Somos modelos si nosotros lo hacemos con ellos, ellos también lo harán con nosotros. 
Nuestros hijos no pueden ser una losa, un problema o un peligro...Cuando nace un hijo ya nada vuelve a ser como antes pero es imposible que vuelva a ser igual, las cosas cambian y hemos de aprender que los hijos vienen a transformar (como todas las experiencias que tenemos en la vida) y si no estás preparado, casi sería mejor pensárselo dos veces antes de traer un niño a la vida. 
Un hij@ viene a sacar lo mejor y lo peor de ti, saca tus dudas, tus miedos,...y te afronta con ellos. Pero también sacan la mejor versión de ti, pues te hace tomar conciencia de lo que haces día a día, cosas que no harías por ti lo haces por ellos y eso también transforma. 
Los niños una vez cubierta sus necesidades básicas no necesitan cheques que cubran los caprichos necesitan Amor, entendido como; comunicación, acompañamiento, respeto, sentimiento, comprensión, presencia, conquista, aprendizaje... Pues no se es padre o madre simplemente engendrando niños sino que se aprende a serlo y nos equivocaremos pero ese error ha de servir para avanzar, a veces hay que dar dos pasos atrás para poder avanzar uno. Los éxitos y fracasos de nuestros hijos también se debe al tipo de educación que reciben. 
No existen las dimensiones absolutas, hay que huir de los extremos, la verdad sobre cualquier cosa que nos planteemos depende muchas veces de la mirada y las experiencias que ha tenido esa persona, a lo largo de su vida. Por eso, es bueno  intercambiar puntos de vista, escuchar -y no para contestar-  sino para poder comprender al otro.


La adolescencia en la sociedad actual

La adolescencia vivida en algunas sociedades no es la misma que en otros lugares de la tierra, donde la aparición de los atributos sexuales secundarios es por ejemplo la señal para que el muchacho o la muchacha sean sustraídos de su ámbito familiar e inicien su vida activa como adultos que pueden crear su propia familia.
En cambio en sociedades "evolucionadas" la adolescencia es una etapa de metamorfosis, que se divide en dos fases: 
- Primera adolescencia de los 11-16 años, los niños y las niñas se someten a un cambio a nivel de hormonas y corporal. Los adolescentes no suelen gustarse, no acaban de reconocerse en el espejo. A esto hay que añadirle las variaciones psicológica individuales -los rasgos de carácter- y entramos también en la importancia de pertenecer y ser aceptado en un grupo: en busca de la identidad. 
- Segunda adolescencia de los 17-21 años -que coincide con la maduración de la parte frontal cerebral, encargada principalmente de las funciones ejecutivas- ya no estamos tan concentrados en nuestros cambios corporales sino en la personalidad, es la etapa en donde surgen las relaciones de apego (primeras parejas) y la sexualidad. 


El riesgo y el dolor...superados con amor y perdón

El tipo de riesgo va cambiando con la edad,  en los jóvenes prevalece el riesgo a perder el cuerpo y la vida física, en edades más avanzadas se corre el riesgo a perder la imagen que la sociedad se ha hecho de nosotros. 
Por otro lado, el riesgo va muy ligado al miedo, encontramos de dos tipos:
- El miedo inmediato que salta ante un peligro concreto y real.
- El miedo anticipado que salta ante un peligro imaginado. Este muchas veces, es padecido por los padres hacia sus hijos.
Para la gestión del riesgo la confianza entre padres e hijos será básica. Cuando ésta falla los padres suelen actuar aumentando los controles y es entonces cuando surgen las tres maneras de estar en contra, por parte del adolescente:
- la transgresión, desviación transitoria de la norma. Lo establecido como norma para una buena convivencia se rompe. Ejemplo: no ponerse un casco para conducir una moto.
- la oposición, actitud por la cual los adolescente hacen totalmente lo contrario a lo que los padres le han solicitado. Ejemplo: me dijo que no fumara, yo fumo.
- la rebeldía, capacidad de decir que no, habiendo valorado lo solicitado y no ser compatible con las propias convicciones. A través de la rebeldía se ha podido conseguir superar injusticias sociales.
De todas ellas, esta última responde a lo que la juventud tendría que responder generacionalmente hablando...

En la pubertad se rompe la relación idílica entre padres e hijos, dando lugar a un distanciamiento de la familia y se adquiere una nueva identidad social. Muchas veces cuanto mejor ha sido esta relación en la infancia, mayor esfuerzo le supondrá al adolescente marcar la distancia, dando lugar a los conflictos, si continua la obediencia y la admiración, se puede dar el bloqueo de crecimiento sin poder romper con el ámbito familiar. Por lo tanto, los padres también deberán cambiar y percibir cuales son la necesidades de sus hijos para poderlos ayudar.
El riesgo aún así existe y está muy ligado al dolor. A veces el dolor también nos hace actuar, este puede infundir un sentimiento de incapacidad, por no sufrir no actúas; sentir miedo, inadecuación, incomprensión...es normal! Pero esto puede conducirnos a depresiones o a suicidios, de ahí la importancia de comunicar, de entender el dolor, a veces cuando lloramos delante de nuestros padres estas lagrimas pueden expresar más que palabras que no hemos sido capaces de evocar.
El perdón conjugado con el amor es la base, muchas veces actuamos o llevamos a cabo hechos que pueden dañar muchísimo a nuestros seres queridos, pero estas actuaciones muchas veces hechas des del amor pueden ser perdonadas.


El cuerpo

A lo largo de la adolescencia se sufre la gran metamorfosis, y muchas veces este cambio es difícil de gestionar en el adolescente muchas veces orientado por los estereotipos que establece la sociedad o tendemos a querer aquello que no tenemos. El proceso de Aceptación quizás es uno de los más complejos que se dan a lo largo de la vida.
Los cambios que se dan en nuestro cuerpo; el crecimiento de nuestros atributos sexuales, el pecho, el trasero, el acné... son cambios constantes dando lugar a las inseguridades que van conformando nuestra identidad.
Unas inseguridades donde sumamos metamorfosis que a veces se acompañan con acciones que pueden marcarnos para todo la vida; consumir drogas, hacerse ciertas marcas -tatuajes- en el cuerpo, banalizar con la intimidad y la sexualidad...etc.
Es importante valorar las consecuencias de nuestros actos, y tomar conciencia de que repercusiones puede tener una acción nuestra hacia otr@.


El tiempo y el misterio

El pasado comprende todo lo que está muerto y que nosotros depositamos en la memoria pudiendo así evocarlo y hacerlo revivir al menos por un momento. 
El futuro en cambio es un tiempo que aún no existe y que es mantenido con vida por los proyectos, esperanzas y deseos.
El presente seria el conjunto de sucesos que tienen lugar en el momento de acción o habla.

Las personas mayores tienden a vivir en el pasado y los más jóvenes en el presente mucho de ellos como si el mañana no existiera, y es importante encontrar ese punto donde vivamos en el presente pero tener en mente ese proyecto, esa esperanza o ese deseo...para poder seguir evolucionando y por ende, viviendo. Término que a su vez se contrapone al término de muerte...

Este concepto; muerte, tiende también a ser tabú y es importante hablar de él, siendo en si muy incomprensible pero es el que da el valor a la vida y al seguir viviendo.
De igual manera, al misterio de la muerte, se añade el misterio del amor o el misterio de ser en vez de no ser nada. Porque del abrazo de nuestro padre y madre, nueve meses después nacimos nosotros y gracias a ese amor; pertenecemos a este mundo, cada uno de nosotros está en la vida pero podíamos no haber estado nunca, ese gran misterio de la vida que de alguna manera sacraliza la vida. Aquí entraríamos en la parte espiritual o sagrada que cada persona posee, tiene como fundamento la fascinación del misterio, entendido como algo inexplicable y que no te deja indiferente, lo sagrado acoge la percepción del mundo fuera de la lógica, reconociendo que "Solo sé que no sé nada".


Adolescencia, edad de los héroes

El modelo clásico de héroe, siempre es joven indispensable que tenga prestancia física y habilidad en el uso de las armas, está cargado por toda la comunidad de deberes específicos y sus gestas dependían de la libertad de su pueblo. Siendo su muerte el reconocimiento final. El héroe se lo juega todo en el presente; donde debe superar una prueba... Hoy en día muchos jóvenes se identifican con este prototipo y no tendría que ser así, es decir, los adolescentes tendrían que ser capaces de afrontar las dificultades una a una, sin tener que demostrar que son unos fenómenos arriesgando su vida, muriendo por cosas sin sentido.
Se tendrían que priorizar sociedades con ideología,  utopías, llenas de aspiraciones, ideas y sueños, donde los jóvenes tengan la capacidad de proyectar conjuntamente con los viejos que pueden aportar la experiencia y recordar la historia para no repetir errores. Nunca deberíamos cansarnos de buscar un sentido. En vez de buscar héroes, sería bueno buscar figuras que inspiren por sus actos -no de grandeza o excepcionales-, y la sociedad ha de saber incorporar el papel de los adolescentes en ella.
Es bueno saber que los adolescentes se preocupan por la justicia, la integración cultural, la pobreza, favorecer la paz como necesidad, respeto a la naturaleza...

El grupo de iguales

El grupo de iguales será una condición necesaria para el crecimiento del adolescente. Como en otras cultura se envía al adolescente a la selva para que aprenda, así pues podemos hacer un paralelismo viendo el grupo de iguales como la selva en los países occidentales.
El grupo acoge sin motivo aparente. Lo esencial es estar juntos, la condición será ser idéntico a los demás y tener las mismas necesidades, no hay identidad ideológica o política. Lo peor que puede ocurrir es que tu familia se oponga a la relación con tu grupo de iguales.
El poder del grupo puede hacer que la percepción del bien o el mal que tú tienes dentro de ti, cambie instantáneamente y esto hace que aparezcan comportamientos que nunca asumirías solo. Sería el caso de compañeros que abusan de otro, mientras que en la relación cara a cara con éste les faltaría el valor suficiente para enfrentarse. Es decir, que la ética individual puede quedar absorbida por la ética del grupo; instrumentalizando o manipulando a la persona.
El papel de la familia será clave para hacer ver esta etapa de socialización, sin convertirse en un antagonista o mostrar desconfianza hacia el grupo de su hijo.
Y el instituto también tendrá un papel clave para dar las herramientas necesarias para que los adolescentes puedan aprender a relacionarse.

Y hasta aquí recojo lo que más me ha gustado...
Espero disfrutéis de la lectura

Un apapachito para tod@s